Jorge Barroso marzo 15, 2018

El desarrollo humano ha estado acompañado de hitos que marcaron un antes y después y que por lo general han significado un salto en el proceso evolutivo del hombre. Desde el dominio del fuego al uso de herramientas o la llegada a la luna, como punto de inflexión de la exploración espacial, existen una serie de acontecimientos y hechos que nos condujeron a los que realmente somos en la actualidad.

Y quizás un hecho que ha cambiado para siempre la vida humana es la generación de ideas o conceptos a través de representaciones gráficas. Desde los primitivos dibujos de animales en cuevas y cavernas, pasando por los ilustrativos jeroglíficos egipcios, hasta llegar con los signos cuneiformes en la antigua Mesopotamia, la expresión del hombre es significativa con introducción de la escritura.

La adaptación de estos símbolos o signos en alfabetos representó un salto de proporciones inimaginables para la civilización. Ya sea por necesidad funcional, asociado con la administración de estados, reinos e imperios, comerciales o de hasta de índole religiosa, la unión de letras, palabras y frases para conjugar ideas o transmitir conocimiento compilados en lo que denominamos “libro” es uno de los hechos más relevantes en la historia.

Y aunque resulte algo paradójico, dada larga imposición masculina en el acontecer de la humanidad, el primer autor conocido es femenino. La sacerdotisa acadiana de nombre Enheduanna alrededor del AC 2.500, es considerada por numerosos eruditos como la primera “autora” por encontrarse su nombre en numerosas tablillas de barro la cual contiene numerosa poesía e himnos religiosos.

Y siguiendo la extensa línea de autores, nos encontramos a otra mujer, esta vez la japonesa Murasaki Shikibu (978- 1014), a quien se le atribuye la primera novela moderna: Genji Monogatari (“La novela de Genji”).

Sin duda que, desde las simples tablillas de barro mesopotámicas, hasta los modernos “ebook” la evolución de nuestra especie ha creado un sinfín de obras, producto del raciocinio e imaginativa humana.

Y aunque, el concepto de escribir para cualquier autor sigue siendo el mismo: trasmitir ideas, conocimientos, sentimientos, fabulas, mitos, historia, relatos, vivencias o experiencias entre otros, las formas han ido cambiando. Atrás quedaron los libros manuscritos, o las simples impresiones. La fuerza del desarrollo de nuestra actual civilización, hace posible que un escritor pueda conectarse con millones de personas alrededor del mundo.

Cada día más personas se animan a embarcarse en la maravillosa travesía que significa escribir un libro. Asimismo, crecen los lectores ansiosos de nuevos relatos que les transmitan esa sensación única que da el leer. No obstante, numerosos obstáculos pueden frustrar estas aspiraciones. Pero la clave de este acertijo es la novedosa corriente denominada autoedición, que ha llegado para dar una nueva revolución al mundo de las letras.

Casas editoriales: enemigo o aliado

Para muchos escribir representa una expresión de la naturaleza intrínseca de cada individuo. Muchos autores se refieren a la creación de un libro como proceso que parte desde un simple instante de inspiración que acompaña una idea, la cual se materializa con cada carácter o palabra derramada en tinta sobre papel.

Pese a ello, tanto aquellos que dan apenas sus primeros pasos o para los más experimentados, saben que el arte del papel y tinta no es una tarea fácil. Si bien es cierto, que se requiere una compresión clara del lenguaje, desarrollos esquemáticos de pensamientos, así como el uso de una gran creatividad, aunados a técnicas de redacción y estructuración de ideas entre otras, el escribir o elaborar un compendio literario tiene distintas aristas.

Los entusiastas de la lectura, por lo general desconocen el largo proceso que lleva a disfrutar un libro entre sus manos. Interminables horas al frente de un ordenado con un sinfín de ideas, en donde la constante es terminar y empezar de nuevo, son la rutina de muchos escritores. En muchos casos, el producto final requiere de la dedicación de semanas, meses o años de. Y luego de todo este sacrificio viene el paso más temido: la edición y publicación del ejemplar.

Tales procesos han sido considerados como los mayores obstáculos que encuentran los escritores para ver cristalizado su sueño. Y es que cada compendio literario que se subordina a las casas editoriales, es sometido a un minucioso escrutinio que puede dejar sin efecto toda la intención inicial de su autor.

Recibir el rechazo de una editorial puede ser un golpe muy doloroso para cualquier escritor. En algunos casos la perseverancia puede derribar los muros impuestos y con ello llegar a ver luz la ambición de un novel o veterano autor.

Desafortunadamente, a muchos no les acompaña la suerte al presentar su obra en las editoriales. Diversos factores pueden ser la razón de que algunos libros solo queden en rincón abandonado, como un simple manuscrito. Lo principal que debemos comprender es que la mayoría de estas empresas que se dedican a la edición lo hacen desde un punto de vista comercial. Y como todo negocio lo principal es la rentabilidad.

Un proyecto rechazado por un sello editorial, no implica necesariamente que nos encontremos ante un desacierto literario. Una obra puede estar presentada impecablemente, poseer un relato verdaderamente increíble, personajes maravillosos, trama original, sin embargo, no representa ningún interés para ser publicado de inmediato.

Competitividad, condiciones del mercado, segmento del público al cual está dirigido, pueden ser algunas de las variables que sean consideradas para negar la publicación de una obra. Por supuesto, que el rechazo puede estar vinculado a factores íntimamente ligados al libro como tal. Una pobre narrativa, historia repetitiva y poco original, entre otras razones pueden llegar significar un verdadero portazo por parte de las editoriales.

No obstante, la lucha más encarnizada entre autores y editoriales sigue siendo la búsqueda por parte de los escritores de conservar la particularidad única de obra sin mayores alteraciones. Tarea nada fácil, porque preservar de manera íntegra un texto sin la intervención de terceros que impongan rutas distintas, es casi imposible en este tipo de alianzas

Rompe paradigmas y llega a todos

Si el camino para compartir un libro debe ser transitado de la mano de un sello editorial, entonces no queda más remedio que someterse a los escrutinios, que en cierto modo amenazaran la esencia original de un escrito y hasta podrá entrar en conflicto con la propiedad del mismo.

Aunque las maneras tradicionales de edición y publicación no deben ser vistas como los enemigos de la originalidad de los autores, ya que a través de ellos muchas obras pueden dar un salto que las lleven más allá de lo planificado inicialmente, existen otras opciones que permiten tomar el control de un libro, sin la explícita intervención de agentes externos.

La modernidad y los grandes avances tecnológicos de nuestros tiempos, han permitido que en la llamada era de la información y la comunicación digital, abra las puertas a infinidad de oportunidades que permitan a cualquiera estar más cerca de todos.

Estos avances han alcanzado en el campo de las letras, dar un giro a la dependencia casi irrestricta que tenían las tradicionales editoriales para la edición y publicación de un libro. Y casi como una gran paradoja del destino, nos igualamos con los primeros pasos del hombre en la historia de la literatura, en donde el solo deseo de escribir era suficiente para que una obra llegara a otros.

La llave de toda esta revolución en el mundo literario es la autoedición. Acompañada por supuesto de la autopublicación, es la clave que permite de manera realmente efectiva tomar las riendas de una creación y darle el rumbo deseado.

Ser dueño de su obra es el fin absoluto que se obtiene con la autoedición. Lograr la libertad literaria permitirá decidir hasta cuán lejos puede llegar un libro. El autor colocara las metas, según sus propios criterios y necesidades.

Más allá de la pasión y la satisfacción que genera el escribir, no podemos obviar los aspectos comerciales ligados a ellos. Si la ambición es grande, también será la financiación o inversión en un proyecto literario. La autoedición no significa una barrera para ello. Cada día surgen sellos editoriales que apoyaran al autor a cumplir sus objetivos sin las trabas tradicionales.

Autoedición con los mejores

Cualquiera que ha iniciado un proceso de autoedición o autopublicación de un libro, conoce de primera mano que no es un proceso fácil. Y aunque se disfrute de una libertad, esta es limitada ya que debe contar con una serie de herramientas que le permitan llevar un libro a otros.

Elementos como impresión, distribución o comercialización son claves para la publicación de un libro. Contar con el apoyo de expertos en estas áreas, allanara el camino hasta la ansiada meta. Afortunadamente, diversas empresas editoriales han entendido esta nueva dinámica y se han adaptado.

Merece especial atención, editoriales como Punto Rojo Libros, la cual ha apoyado a los autores mediante la autoedición. Con un excelente equipo de profesionales con gran experiencia en la maquetación, corrección, diseño, ilustración, publicidad y ventas, prestan un servicio inmejorable para todos aquellos escritores que desean que otros disfruten sus obras.

Con reglas muy claras y respetando el principio de autonomía que poseen los autores sobre sus publicaciones, Punto Rojo Libros se ha convertido en un referente de aquellos que anhelan tener el control total de sus obras.

Si el plan es conservar la integridad de los conceptos literarios, manteniendo incólumes las ideas originales, sin la intermediación de otros, la autoedición es la solución. Apoyarse en los mejores significara garantía de éxito.

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